Leyes Biologicas Segunda LEY

SEGUNDA Ley BIOLOGICA

Todo SBS-Programa Especial Biológico Significativo se ejecuta en dos fases siempre que haya una resolución del conflicto.


Normotonía, simpaticotonía y vagotonía son términos que se relacionan con el sistema nervioso autónomo que controla las funciones vegetativas como la sudoración, la respiración, la digestión, la excreción, la constricción de los vasos sanguíneos y los latidos del corazón.

La normotonía indica un ritmo equilibrado día-noche en el que la simpaticotonía se alterna con la vagotonía. Durante el día, el organismo se encuentra en un estado de estrés simpaticotónico normal ("luchar o huir"), durante el sueño en un estado de reposo vagotónico normal ("reposar y digerir"). La fase simpaticotónica dura aproximadamente desde las 4 de la mañana hasta las 8 de la noche.

La Segunda Ley Biológica muestra que cada Programa Especial Biológico procede en este patrón de dos fases. En GNM, el cambio del ritmo vegetativo es un criterio de diagnóstico importante para establecer si una persona se encuentra en la fase de conflicto activo o en la fase de curación. 
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LA FASE DE CONFLICTO ACTIVO (Fase-CA) 
Cuando ocurre el DHS, el ritmo normal de día y noche se interrumpe instantáneamente y el sistema nervioso autónomo cambia a simpaticotonía prolongada y a un estado prolongado de estrés con inquietud nerviosa, latidos cardíacos rápidos, presión arterial elevada, digestión lenta, micción frecuente y poco apetito. Dado que los vasos sanguíneos se contraen durante el estrés, los signos típicos de actividad conflictiva son manos frías, sudores fríos y escalofríos. Por lo tanto, también llamamos a la fase de conflicto activo la fase FRÍA. 

La PSIQUE está en un modo de pensamiento compulsivo. La constante reflexión sobre el conflicto provoca alteraciones del sueño (despertarse poco después de quedarse dormido, generalmente alrededor de las 3 de la mañana). Las horas extra de vigilia y la concentración total en el conflicto sirven para encontrar una solución al conflicto lo antes posible.

La psique, el cerebro y el órgano correspondiente son tres niveles de UN organismo unificado que siempre funcionan en sincronía. 

NIVEL CEREBRAL: El Programa Especial Biológico está dirigido desde el relé cerebral que corresponde al conflicto específico así como al órgano correlativo. En la fase de conflicto activo, la configuración de anillo fino del Foco de Hamer permanece sin cambios. 

NIVEL ORGÁNICO: Al unísono con la psique y el sistema nervioso autónomo, el órgano relacionado con el conflicto responde con cambios físicos que sirven al propósito biológico de mejorar la función del órgano para que el individuo esté en una mejor posición para hacer frente al conflicto.
 Si se requiere más tejido para facilitar la resolución de un conflicto, el órgano correspondiente genera proliferación celular durante la fase de conflicto activo. Este proceso se aplica a todos los órganos y tejidos controlados por el tronco cerebral y el cerebelo, como los pulmones, el hígado, el páncreas, el colon, la tiroides o las glándulas mamarias. En términos embriológicos, estos órganos derivan del endodermo o del mesodermo antiguo (ver la Tercera Ley Biológica).

Con una actividad de conflicto de larga prolongación, el continuo aumento celular forma un tumor o cáncer. Un cáncer que se origina en tejido glandular, como las glándulas mamarias, y un tumor que tiene una cualidad secretora se llama adenocarcinoma. Dado que las células adicionales (las "células cancerosas") proliferan proporcionalmente al grado de actividad del conflicto, tienen la capacidad de multiplicarse muy rápidamente (también difieren genéticamente de las células originales). La medicina convencional considera erróneamente la mitosis celular rápida como "anormal" y como "células que crecen sin control". Si la tasa de división celular excede un cierto límite, el tumor se interpreta como "maligno" (¡basado en un consenso académico!). Los descubrimientos del Dr. Hamer le dan la vuelta a este paradigma al demostrar que las "enfermedades" como el cáncer no son, como se supone, disfunciones de un organismo, sino Programas Especiales Biológicos Significativos de la Naturaleza diseñados para ayudar a un individuo durante una angustia inesperada. Su investigación proporciona la evidencia científica de que las células cancerosas son en realidad células especializadas que participan activamente en la función de un órgano para ayudar al organismo en caso de una situación de emergencia biológica. En el cáncer de pulmón, por ejemplo, las células extra mejoran la capacidad de los pulmones en respuesta a un conflicto de miedo de la muerte, en el cáncer de colon aumentan la producción de jugos digestivos para poder manejar mejor un conflicto de bocado indigesto, en el cáncer de mama las células adicionales de producción de leche permiten que la hembra proporcione más leche a una cría enferma en caso de un conflicto de preocupación en el nido. A la luz de las Cinco Leyes Biológicas y la nueva comprensión de las "enfermedades", la distinción entre "maligno" y "benigno" se vuelve completamente insignificante. 

Dr. Hamer: “En GNM no hay 'benigno' o 'maligno'; al igual que no hay nada benigno o maligno en la biología”.

Si se requiere menos tejido para facilitar la resolución de un conflicto, el órgano o tejido responde con pérdida celular. Este proceso se aplica a todos los órganos y tejidos controlados desde la médula cerebral y la corteza cerebral, como los huesos y las articulaciones, los ovarios, los testículos, las arterias coronarias, las venas coronarias, el cuello del útero (cérvix), los bronquios, la laringe y la piel. En términos embriológicos, estos órganos derivan del mesodermo nuevo o del ectodermo (ver la Tercera Ley Biológica). 

NOTA: Los músculos esqueléticos, las células de los islotes del páncreas (células alfa y células beta de los islotes pancreáticos), el oído interno (cóclea y órgano vestibular), la retina y el cuerpo vítreo de los ojos, y los nervios olfatorios pertenecen al grupo de órganos que responden a su conflicto correspondiente con la pérdida funcional o hiperfunción (nervios periósticos y tálamo). 

CONFLICTO PENDIENTE Un “conflicto pendiente” se refiere a la situación en la que una persona permanece en la fase de conflicto activo porque el conflicto no se puede o aún no se ha resuelto. Muchos de nosotros vivimos con “conflictos pendientes” con pocos o ningún síntoma, ya que los síntomas en la fase de conflicto activo son raros. Sin embargo, una intensa y prolongada actividad de conflicto agota la energía del cuerpo, lo que podría conducir a la muerte. Aun así, ¡Una persona nunca puede morir de cáncer! Quienes no superan la fase de conflicto activo mueren como consecuencia de la pérdida de energía, la pérdida de peso, la falta de sueño y, sobre todo, por el miedo a la “enfermedad”, particularmente por el miedo al cáncer. Con un pronóstico negativo ("¡Tienes seis meses de vida!"), con espantosas "Metástasis" ("¡El cáncer se está extendiendo!"), y tratamientos de quimioterapia altamente tóxicos que se suman a la angustia emocional y mental, los pacientes con cáncer tienen pocas posibilidades de sobrevivir. Agotados y exhaustos, se consumen y finalmente mueren de caquexia. 


"La mayoría de los pacientes con cáncer mueren debido a la quimioterapia, que no cura el cáncer de mama, colon o pulmón. Esto se ha documentado durante más de una década y, sin embargo, los médicos aún utilizan la quimioterapia para combatir estos tumores". - Allen Levin, MD, La curación del cáncer, 1990

En GNM, adoptamos el siguiente enfoque: si un conflicto intenso no se puede resolver en ese momento, el objetivo es degradar el conflicto encontrando soluciones parciales. La degradación de un conflicto ralentiza la proliferación celular en el órgano correspondiente y, por lo tanto, reduce el tamaño de un tumor que se desarrolla durante la fase de conflicto activo. Podemos vivir con un conflicto pendiente y con cáncer hasta la vejez (por descontado, la cirugía es una opción).

ATENCIÓN: Bajo ciertas circunstancias, es imperativo NO resolver un conflicto para prevenir una crisis de curación difícil. Un conocimiento suficiente de GNM es esencial para evaluar la situación.

CONFLICTOLISIS (CL) 
La resolución del conflicto es el punto de inflexión del Programa Especial Biológico. 
Los conflictos siempre se originan en circunstancias de la vida real, provocados, por ejemplo, por problemas con un cónyuge (conflictos de separación), la muerte de un ser querido (conflictos de pérdida), problemas en el trabajo o en la escuela (conflictos territoriales, conflictos de desvalorización de si mismo), dificultades económicas (conflictos de morirse de hambre, conflictos de bocado), preocupaciones sobre un miembro de la familia (conflictos de preocupación en el nido) o preocupaciones sobre uno mismo (conflictos de existencia, conflictos de miedo de la muerte). Tratar de encontrar una solución práctica es, por lo tanto, lo mejor ya que es más duradero. La pérdida de un lugar de trabajo, por ejemplo, podría resolverse retomando un viejo pasatiempo; el constante “enfado territorial” con un vecino podría requerir una mudanza. A veces, los conflictos se resuelven por sí mismos, por ejemplo, cuando las circunstancias de la vida cambian o cuando otros asuntos adquieren mayor prioridad. 
A nivel espiritual, los conflictos que enfrentamos son una invitación a reconsiderar nuestra actitud, dejar ir el enfado, ver la situación desde un ángulo diferente, tratar de ver el panorama más amplio, comprender la posición de las personas involucradas y practicar el perdón y la bondad amorosa como la verdadera fuente de curación. 
Desde un punto de vista superior, hacer que la GNM sea parte de nuestra vida diaria contribuye en gran medida a nuestro crecimiento y desarrollo personal. No en vano los españoles llaman a la Nueva Medicina La Medicina Sagrada. 

Dr. Hamer: “Tenemos que resolver nuestros conflictos dos veces. Primero en términos reales, luego espiritualmente.’’
Aprender GNM no solo nos permite tomar conciencia de nuestros conflictos individuales como la causa de una dolencia, sino que también nos coloca en la posición afortunada de recibir, libres de miedo, los síntomas curativos.

LA FASE DE CURACIÓN (PCL= post-conflictolisis)
Con la resolución del conflicto, el sistema nervioso autónomo pasa a una vagotonía prolongada y un estado de reposo prolongado con fatiga pero buen apetito. El reposo y las ganas de comer aportan al organismo la energía necesaria para la curación. Si la fase de curación es intensa, el cansancio puede ser tan abrumador que apenas uno puede levantarse de la cama. La necesidad de dormir es particularmente fuerte durante el día (en la medicina convencional, el cansancio persistente se diagnostica como “síndrome de fatiga crónica”). 
Los síntomas que lo acompañan son pulso lento y presión arterial baja. Durante la vagotonia, los vasos sanguíneos se dilatan dando lugar a unas manos calientes y una piel caliente. Por lo tanto, también llamamos a la fase de curación la fase CALIENTE. La PSIQUE está en un estado de alivio.

PRIMERA PARTE DE LA FASE DE CURACIÓN (PCL-A) 
NIVEL ORGÁNICO: Durante la fase de curación, el órgano afectado recupera su función normal. 
Los tumores que se desarrollaron en la fase de conflict activo, como un tumor de pulmón, un tumor de colon, un tumor de hígado, un tumor de próstata o un tumor en las glándulas mamarias, dejan de crecer inmediatamente y las células adicionales que ya no son necesarias se descomponen con la ayuda de microbios (Cuarta Ley Biológica). Esto se aplica a todos los órganos controlados desde el tronco cerebral y el cerebelo. 
Por el contrario, la depleción celular, por ejemplo, en el cuello del útero (cérvix), los ovarios, los testículos, los bronquios, los conductos galactóforos o los conductos biliares, se rellena y se repone con nuevas células (en la medicina convencional, las nuevas células se consideran erróneamente como "células cancerosas"). Esto se aplica a todos los órganos y tejidos controlados desde la médula cerebral y la corteza cerebral. 
En PCL-A (fase de exudación) se forma un edema en el sitio para proteger el área que se está curando en ese momento. Con la retención de agua como resultado de un conflicto de abandono y de existencia activo, el agua retenida se almacena excesivamente en el área de curación, lo que agranda la hinchazón. Otros signos de curación son fiebre e inflamación debido al aumento del flujo sanguíneo hacia el tejido en curación, secreción para expulsar los subproductos del proceso de eliminación de células, picazón cuando los tejidos epiteliales como la piel se ven afectados y sudores nocturnos cuando los hongos y las bacterias TB están involucradas. La hinchazón y la inflamación pueden causar un dolor considerable. La gravedad de los síntomas de curación está determinada por la intensidad de la fase de conflicto activo precedente. 

NOTA: Las complicaciones no surgen por fiebre alta sino por un gran edema cerebral. 
Muchos de estos síntomas (pus, inflamación, hinchazón, dolor) ocurren cuando una herida está sanando. La curación del cáncer es exactamente la misma. 
Dr. Hamer: "Si al paciente se le ha hecho ser consciente de todos los hechos, ya no tendrá por qué asustarse de sus síntomas. Ahora puede aceptarlos plenamente como los síntomas curativos que son, los cuales hasta ahora todos habían causado miedo y pánico. En el mayor número de casos, todo el episodio transcurrirá sin consecuencias graves". 

NIVEL CEREBRAL: El impacto del conflicto (DHS) en el cerebro provoca un ligero daño a las neuronas dentro del relé cerebral específico. Paralelamente a la curación de la psique y el órgano, las neuronas afectadas también se someten a un proceso de restauración. Al igual que en el nivel orgánico, durante la primera parte de la fase de curación (PCL-A), agua y líquido seroso se atraen al área, lo que crea un edema cerebral para proteger el tejido cerebral durante ese período. La extensión del edema está determinada por la intensidad del conflicto precedente y el tamaño del Foco de Hamer creado en el momento del DHS. 
En PCL-A, los finos anillos diana (ver fase de conflicto activo) se sumergen en el edema, presentándose en un escáner de TC como oscuros (hipodensos) - comparar con PCL-B. La retención de agua debido al SÍNDROME aumenta considerablemente el tamaño del edema. En la medicina convencional, un edema cerebral creciente podría diagnosticarse erróneamente como un "tumor cerebral"
Es la hinchazón del edema cerebral lo que provoca síntomas de curación cerebral como mareos y dolores de cabeza. Los dolores de cabeza que ocurren durante la PCL-A son dolores de cabeza sordos por presión. Los dolores de cabeza agudos y punzantes, por otro lado, ocurren después de la Crisis Epileptoide (en PCL-B). Una vez que se ha expulsado el edema cerebral, el tirón mecánico de las meninges se siente como un dolor agudo. Las migrañas comienzan en la fase de curación y son más intensas durante la Crisis Epileptoide (con certeza, las migrañas alguna vez se denominaron “epilepsia menor”). Implican predominantemente la corteza pre-motora sensorial. Los conflictos relacionados con las migrañas son, por ejemplo, conflictos de sentirse impotente, conflictos de miedo frontal, conflictos de miedo-susto, conflictos de miedo territorial, conflictos de mal olor, conflictos de resistencia o conflictos de morder. Por lo general, la fase de conflicto activo fue corta pero intensa. Los ataques recurrentes de migraña son causados por recaídas en el conflicto (las "migrañas de fin de semana" son desencadenadas por un "raíl de fin de semana"). 

NOTA: Para reducir el edema, es útil ponerse una bolsa de hielo en la cabeza o ducharse con agua fría (los punzantes dolores de cabeza no responden a las bolsas de hielo porque ya no hay edema en el cerebro). Al estar acostado en la cama, se recomienda colocar la cabeza elevada para liberar la presión cerebral. La ingesta de líquidos debe mantenerse al mínimo para no aumentar la hinchazón. Absolutamente deben evitarse la luz solar directa en la cabeza, las visitas a la sauna y los baños calientes. 
En general, el edema cerebral no es motivo de preocupación. Sin embargo, una gran hinchazón, generalmente causada por la retención de agua (el SÍNDROME) puede crear una presión tan fuerte que una persona entra en coma y muere. Existe el mismo riesgo con múltiples edemas cerebrales. 
La muerte súbita del lactante (SMSL o "muerte en la cuna") se produce debido a grandes hinchazones en el cerebro. 

LA CRISIS EPILEPTOIDE se inicia en el apogeo de la fase de curación y tiene lugar simultáneamente en los tres niveles. Al comienzo de la crisis, todo el organismo sale del estado vagotónico y el individuo se encuentra por el momento en un estado de estrés de conflicto activo. La reactivación del conflicto genera inquietud, náuseas, presión arterial elevada, pulso elevado, sudores fríos y escalofríos. El propósito biológico de la oleada simpaticotónica es expulsar el edema que se desarrolló tanto en el órgano como en el relé cerebral correlativo (en PCL-A); la expulsión del edema cerebral es particularmente vital ya que alivia la presión cerebral. A la Epi-Crisis le sigue una fase urinaria, en la que el cuerpo elimina todo el exceso de líquido. Si el edema no se puede expulsar por completo debido al SÍNDROME (retención de agua) o debido a recaídas en el conflicto, el edema residual permanece hasta que se completa el Programa Especial Biológico. 
El tipo exacto de Crisis Epileptoide está determinado por la naturaleza del conflicto, qué órgano está afectado y qué parte del cerebro está involucrada. Cuando hay un edema cerebral en la corteza motora, la crisis se manifiesta como convulsiones rítmicas (ver ataque epiléptico), calambres o espasmos musculares; en la corteza sensorial o post-sensorial genera mareos, breves alteraciones de la conciencia o, con un conflicto intenso, una pérdida total de la conciencia (“ausencia”) por la caída de azúcar en sangre. Algunas Epi-Crisis pueden ser peligrosas, especialmente cuando la fase de conflicto activo fue larga e intensa. Esto se aplica, por ejemplo, a los ataques cardíacos o accidentes cerebrovasculares. La Crisis Epileptoide es una contrarregulación biológica importante. Por lo tanto, el Dr. Hamer recomienda encarecidamente no tomar medicamentos antiespasmódicos o sedantes durante este período para no interrumpir este evento tan crítico. Los sedantes administrados en ese momento pueden provocar que una persona entre en coma.

 ATENCIÓN: ¡Las recaídas en el conflicto alrededor del momento de la Crisis Epileptoide agravan los síntomas! Por eso es de suma importancia no abordar el conflicto durante la fase de resolución, ya que esto "pone el dedo en la herida", como diria el Dr. Hamer. La "resolución de conflictos" mientras una persona ya está en proceso de curación, como se practica mediante ciertas "terapias alternativas", conlleva el riesgo de complicaciones graves para el cliente. Lo mismo ocurre con las terapias psicológicas. 
Dr. Hamer: “El médico tiene que comprender la psique; el psicólogo necesita comprender la medicina". 

La Crisis Epileptoide suele ocurrir durante los períodos de descanso (fines de semana, festivos, vacaciones), en las primeras horas de la mañana o durante el sueño cuando el organismo se encuentra en una vagotonía profunda. El alcance de la Crisis Epileptoide está determinado por el grado de la fase de conflicto activo. Por lo tanto, la mayoría de las veces la crisis de curación es completamente inofensiva y solo se manifiesta, por ejemplo, como ataques de tos, ataques de diarrea, hemorragias nasales o como “los días fríos” (escalofríos) y nerviosismo.

SEGUNDA PARTE DE LA FASE DE CURACIÓN (PCL-B)

 Pasar la Crisis Epileptoide es como doblar una esquina. Ahora, el organismo entra en la segunda parte de la fase de curación, o PCL-B (fase de cicatrización). 
La cicatrización ocurre predominantemente a través de la producción de colágeno fabricado por células especializadas, llamadas fibroblastos, ubicadas en el tejido conectivo alrededor del área de curación. Al final del Programa Especial Biológico, la función original del órgano se restablece y el ritmo día-noche vuelve a la normotonía. 

NIVEL CEREBRAL: Una vez que se ha expulsado el edema cerebral, las células gliales proliferan en el sitio para finalizar el proceso de curación a nivel cerebral. La neuroglía ("glia" proviene de la palabra Latina para "pegamento") es tejido conectivo del cerebro que aísla y sostiene las neuronas. Solo el 10% del cerebro está formado por células nerviosas; el 90% está formado por células gliales, lo que indica su importancia. Una distinción importante entre los dos tipos de células cerebrales es que las neuronas no se dividen por mitosis, mientras que las células gliales tienen la capacidad de multiplicarse. Similar al papel del tejido conectivo en la cicatrización de heridas, la función de la neuroglía es reparar el daño cerebral, por ejemplo, después de una lesión cerebral o una cirugía cerebral. Las células gliales también ayudan a restaurar el área del cerebro que recibió el impacto de un DHS. La intensa actividad del conflicto así como el edema cerebral (en PCL-A) estiran las sinapsis (unión entre las células nerviosas) y ejercen presión sobre el aislamiento alrededor de las neuronas. Durante la fase de curación, las células gliales reparan la vaina neural formando una capa aislante adicional. Este trabajo de reparación es crucial para garantizar una función normal del órgano que se controla desde ese relé cerebral en particular. 
NOTA: ¡La neuroglía comienza a restaurar el relé cerebral desde la periferia! Esto está en clara contradicción con la teoría establecida de que un cáncer, incluido un "cáncer de cerebro", crece a través del aumento celular continuo que conduce a la formación de un tumor. 

 En la medicina convencional, se cree erróneamente que la acumulación natural de neuroglía es un "tumor cerebral", denominado "glioma", "glioblastoma" o "astrocitoma" (en referencia a la forma estrellada de las células gliales). La clasificación de los tumores cerebrales (grados 1 a 4) se basa en la densidad de las células gliales; el grado 4 se considera el "más agresivo" con la propensión a "extenderse por todo el cerebro". Si se encuentra más de un “tumor” en el cerebro, el diagnóstico dice: “múltiples metástasis cerebrales” (¡Lo que generalmente desencadena instantáneamente un nuevo DHS!). El Dr. Hamer ya demostró a principios de la década de 1980 que los llamados tumores cerebrales no son cánceres, sino una indicación de que se está produciendo un proceso de curación natural en el cerebro paralelo a la curación en el órgano correspondiente (los síntomas en el órgano relacionado pueden no sentirse, particularmente, si no hay retención de agua que aumentaría la hinchazón, causando dolor). En términos de GNM, un edema cerebral y un “tumor cerebral” es un Foco de Hamer en diferentes fases de un Programa Especial Biológico. 

NOTA: Según la teoría de la metástasis, los “tumores cerebrales metastásicos” surgen de células cancerosas (cáncer de mama, cáncer de próstata, cáncer de colon, cáncer de pulmón, etc.) que supuestamente viajan a través del torrente sanguíneo hasta el cerebro. Curiosamente, este firme dogma médico ignora por completo la barrera hematoencefálica formada por las mismas células gliales que presumiblemente crean un "cáncer cerebral". Es un hecho bien conocido que la barrera hematoencefálica restringe el paso de "sustancias nocivas" de la sangre circulante al cerebro. ¡Uno esperaría que esto incluyera células cancerosas! La teoría médica actual afirma que las células metastatizantes son del mismo tipo que las del tumor original. En base a esta afirmación, las células cancerosas que se originan en la mama, el colon, la próstata, etc., deben encontrarse en el cerebro. ¡No hay evidencia de ello! Otro punto que permanece abierto a cuestionarse es: ¿Por qué los tumores cerebrales nunca “metastatizan” HACIA el cuerpo? ´

La extirpación quirúrgica de un tumor no detiene el proceso de curación. Es por esto que los “tumores cerebrales” regresan, a menos que la mutilante cirugía haya penetrado en profundidad el tejido sano. Después de la escisión, la cavidad quirúrgica forma un quiste que se infla demasiado debido al edema circundante. Medidas como insertar una «derivación» (shunt) en el cerebro para drenar el exceso de líquido ponen al cerebro bajo un estrés adicional. Un quiste cerebral también se forma cuando la fase de curación es interrumpida repetidamente por recaídas en el conflicto. Con la constante alteración entre la actividad conflictiva y la curación, el edema cerebral se contrae y se expande alternativamente. Debido al "efecto acordeón", el tejido cerebral se vuelve rígido e inflexible. Llegado a un punto, el tejido se rompe dando como resultado la formación de un quiste lleno de líquido. El desgarro puede causar hemorragia cerebral (se cree erróneamente que es causado por un derrame cerebral). Los tratamientos de quimioterapia tienen el mismo efecto. Con cada régimen de quimioterapia, el proceso de curación se detiene abruptamente y el edema cerebral se reduce; después de los tratamientos, la curación continúa y el edema comienza a crecer nuevamente. Los tratamientos de radiación también comprometen la curación. El tejido cerebral que ha sido irradiado pierde la elasticidad requerida para cuando se forman nuevos edemas cerebrales en el curso de futuras fases de curación. 

Un quiste cerebral es una especie de estructura de esfera hueca llena de líquido (compárese con el edema cerebral). Por lo tanto, en un escáner cerebral, el quiste aparece oscuro. El anillo glial (blanco) que recubre el quiste proporciona una capa de soporte. Debido a la presencia de glía, un quiste cerebral podría diagnosticarse erróneamente como un "tumor cerebral". Esta TC presenta un quiste cerebral en la zona del cerebro que controla el hombro izquierdo, vinculado a un conflicto de desvalorización de si mismo en relación con la relación de pareja ya que la persona es zurda. Las frecuentes recaídas en el conflicto llevaron a la ruptura del tejido cerebral con sangrado y la formación de un quiste. Con la retención de agua debido al SÍNDROME, el líquido transpira a través del quiste (ver flechas blancas). Dr. Hamer: "La imagen médica se ve mucho peor de lo que realmente es". Una vez que se absorbe el líquido, el quiste se endurece y se encapsula. 

Lo que se denomina “atrofia cerebral” es causado por cicatrizaciones repetitivas debido a continuas recaídas en el conflicto. Con el tiempo, el relé cerebral afectado se encoge y el espacio vacío se llena de líquido cefalorraquídeo, visible en un escáner cerebral como oscuro (ver flechas rojas). Esta TC cerebral muestra la acumulación de líquido cefalorraquídeo en la corteza cerebral, precisamente, en la zona que controla los conductos tiroideos y los conductos faríngeos vinculados a un conflicto de sentirse impotente y un conflicto miedo frontal. 

CURACIÓN PENDIENTE 
Una "curación pendiente" se refiere a la situación en la que la fase de curación no puede completarse debido a recaídas recurrentes en el conflicto. Cuando experimentamos un DHS, nuestra mente está en un elevado estado de alerta. Estando muy alerta, nuestro subconsciente capta todos los componentes considerados relevantes en asociación con la situación del conflicto. En GNM, llamamos a las huellas que quedan como consecuencia de un DHS raíles (con referencia a los raíles sobre los que viaja un tren). Los raíles son, por ejemplo, el lugar donde tuvo lugar el conflicto, una persona o mascota involucrada, el sabor de una comida en particular, sonidos o ruidos específicos, las condiciones climáticas, un cierto olor (perfume, flores), ciertas palabras, una voz, un gesto, etc. Experimentar un raíl puede ser muy emotivo. De hecho, sentimientos como el miedo o la angustia en sí pueden convertirse en un raíl. Otros raíles almacenados en la memoria biológica son más sutiles, por ejemplo, un ingrediente alimenticio o cierto polen. El propósito biológico de los raíles es funcionar como una señal de advertencia para evitar experimentar el mismo conflicto por segunda vez. En la naturaleza, estas señales de alarma son vitales para la supervivencia. 

El Programa Especial Biológico se desarrolla sobre los raíles establecidos al momento del DHS.

Si estamos en la fase de curación y de repente nos encontramos un raíl, ya sea por contacto directo o por asociación, el conflicto original se reactiva instantáneamente. Cada recaída en el conflicto interrumpe y, por lo tanto, prolonga el proceso de curación, tanto en el órgano correlativo como en el relé cerebral correspondiente, lo que conduce a una afección crónica. Las afecciones cutáneas persistentes (dermatitis, psoriasis), artritis, enfermedad de Crohn, Parkinson, "síndrome de fatiga crónica" (vagotonia prolongada) o presión arterial constantemente baja son ejemplos de curación pendiente. Al igual que con una herida que se está curando y que se abre una y otra vez, con las recaídas en el conflicto, el órgano afectado se cura muy lentamente. Es por esto que deberíamos intentar resolver un conflicto lo antes posible.
NOTA: Estar constantemente expuesto al raíl de un conflicto provoca un conflicto pendiente. 

Los raíles también deben tomarse en consideración cuando tratamos con afecciones recurrentes como resfriados recurrentes, erupciones cutáneas, diarrea, hemorroides, "infecciones" o cánceres recurrentes. Los síntomas recurrentes (brotes) son siempre una señal de que ciertos raíles asociados a un conflicto en particular siguen siendo de importancia, aunque la fase de curación se haya completado. En este caso, el establecerse en un raíl desencadena una repetición rápida del Programa Especial Biológico con los síntomas de curación relacionados con el conflicto, incluidos los síntomas de la Crisis Epileptoide (ataques de tos, ataque de asma, ataque de migraña) inmediatamente después. En base a la GNM, las llamadas "alergias" son siempre manifestaciones de raíles. 

Raíles extendidos: los raíles extendidos se crean cuando se asocia una nueva situación con un raíl que se estableció cuando ocurrió el conflicto original por primera vez. Un ejemplo: un niño tiene una experiencia aterradora con el perro del vecino y sufre un conflicto de miedo territorial que lo coloca en una constelación de asma (ver asma bronquial). Siempre que el conflicto no se resuelva. Ahora será "alérgico" a ese perro (o cualquier perro de apariencia similar) como desencadenante de un ataque de asma. Tomemos el escenario de que un día el niño está afuera en el jardín y está comiendo una galleta de cacahuetes. Si ve en este mismo momento el perro del vecino (el raíl), el sabor de los cacahuetes se asocia con el raíl del perro y se agregará instantáneamente como un raíl extendido que dará como resultado una "alergia a los cacahuetes" con síntomas de asma. Si, además, su padre está pintando mientras se encuentra con el perro, el niño a partir de ahora también será “alérgico” a ese humo químico en particular. De esta manera, con el tiempo, se agregan más y más raíles al DHS original y se programan en el relé cerebral relacionado con el conflicto; en este caso, en el centro de control de los músculos bronquiales.

A la luz de la importancia de los raíles, los llamados "alérgenos" (caspa de mascotas, polen, alimentos) son señales de advertencia importantes. Contrariamente a la teoría estándar, los anticuerpos, como se supone, no luchan contra el alérgeno (basado en la construcción de un "sistema inmunitario"), sino que ponen al organismo en alerta al reactivar el conflicto. Por esta razón, los glóbulos blancos comienzan a producir "anticuerpos" (realmente un nombre inapropiado) tan pronto como ocurre el DHS. Su único propósito es activar una alarma (los síntomas relacionados con el órgano) en caso de un encuentro con el raíl de un conflicto. Esta es la razón por la cual una prueba de alergia es "positiva" si el antígeno aplicado, por ejemplo un determinado alimento, resulta ser un raíl.

La GNM es capaz de explicar por qué un mismo alérgeno, por ejemplo, un rail lácteo, causa diferentes síntomas en diferentes personas. Es el mismo síntoma de la alergia (secreción nasal, ojos rojos y con picazón, tos, diarrea o erupción cutánea) lo que revela la naturaleza del conflicto original. Por lo tanto, no somos alérgicos a alimentos específicos, productos de limpieza, cosméticos, metales (joyas de oro o plata), moho o ácaros del polvo, ¡Sino a lo que asociamos con ellos! Por lo tanto, también podemos ser "alérgicos" a una determinada persona, un lugar específico o una pieza musical en particular.

En la aplicación práctica de la GNM, la identificación de el/los raíl/es es de suma importancia, porque solo entonces dejará de aparecer una alergia. Reconocer que el conflicto se ha resuelto y tomar conciencia de que los raíles ya no son un "peligro" y que los raíles extendidos ahora son irrelevantes brinda la última oportunidad para completar la curación de las afecciones crónicas. NOTA: Hablar sobre el DHS puede reabrir la herida del conflicto. Por lo tanto, el verdadero terapeuta de GNM procederá con precaución y con cuidado

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